¿Sigues Rumiando Tu Pasado?

Cuando permitimos que el RENCOR controle nuestra vida, no podemos llegar a ser las personas que Dios nos creo para ser.

De la misma manera, cuando nos negamos a PERDONARNOS a nosotros mismos, corremos el riesgo de sufrir una profunda aflicción y depresión que nos persigue toda la vida. Y si no aceptamos el perdón que nos ha concedido Dios y el perdón de otras personas, podemos terminar sufriendo las mismas aflicciones de por vida.

Nunca llegaremos a disfrutar en realidad de la bondad y el gozo de las bendiciones de Dios si no perdonamos. Usted puede pensar: “De ninguna manera puedo perdonar a la persona que me ha herido” ; y esto es porque el sufrimiento emocional y la congoja son demasiadas grandes.

Desde el pensamiento de Dios, el perdón es un paso necesario que usted decide dar para sanar y continuar la vida sin resentimientos ni rencor. No es que minimizamos el trauma que produce ciertos abusos, pero hasta en las situaciones extremas llega el momento en que una persona tiene que decidir si va a darse una nueva oportunidad de vivir otra vez o permanecer sepultada en pensamientos de rencor por toda la vida.

Dios está decidido a sacar bien de aquella situación desesperada que viviste. Ninguno de nosotros conoce las múltiples formas en que Dios puede usarnos si no nos ponemos a su disposición.

Muchos problemas emocionales son el resultado de nuestra negativa a perdonar. El no perdonar nos conduce a la depresión, el miedo y la culpabilidad.

DECÍDASE A DAR EL PASO:

Con frecuencia no creemos las promesas de Dios porque estamos atrapados en pensamientos de amargura, temor y culpabilidad.

Decídase a creer que Dios te perdona y perdone usted al que le ofendió. Ore por él o ella y deje que Dios se ocupe de sus emociones que están heridas; te aseguro que Dios las restaurara.

Cada prueba es una oportunidad para que Dios revele su fidelidad. Una vez que usted haya perdonado a la persona que le hirió, tendrá que pedirle a Dios que le ayude perdonarse a si mismo.

Muy dentro de nosotros guardamos sentimientos de CULPA por pensamientos y acciones que ocurrieron en el pasado. No haga caso de las acusaciones del enemigo:

ROMANOS 8:1.– “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”

El vino a Salvarnos de nuestros pecados, nos perdona y nos restaura para que podamos disfrutar del amor y la comunión de Dios. Cuando deseche el rencor, la ira y el resentimiento será libre para experimentar el amor de Dios y el amor a los demás.

ORACION:
Yo reconozco que soy pecador, y que mi pecado me separa de ti.
Yo me arrepiento de todos mis pecados, y voluntariamente, confieso a Jesucristo como mi Señor y mi Salvador.
Jesús, te pido que entres en mi corazón y cambies mi vida.
Renuncio a toda falta de perdón, que me lleva al resentimiento, rencor, ira y culpabilidad.
Limpia Señor, mi corazón, mis pensamientos, emociones
Gracias Señor por tu AMOR.

PROVERBIOS 10:12.- – “El amor cubrirá todas las faltas”

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